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La
Disciplina: ¿Ser o no Ser?
Por la Dra. Eileen McGrath
La autora Joyce Maynard escribió, la palabra
"No" tiene mucho más significado cuando es utilizada
por un padre que también sabe decir "Sí". La disciplina
no busca el castigo, su propósito principal es la suguridad de
nuestros hijos. Dentro de nuestra cultura americana hoy en día,
muchos de nuestros hijos son mimados en exceso y sus límites o
zonas prohibidas son pocos. Algunos especialistas de niños atribuyen
ésto al sentido de culpabilidad que tienen los padres. Es común
que los padres luchen constantemente por cumplir con las responsabilidades
múltiples que los acompañan –empleo, padres que envejecen,
hijos, y necesidades dentro de su hogar por mencionar algunas; resultando
en poco tiempo de calidad para pasar con sus hijos. Es así que
los padres, queriendo probar su amor y con buenas intenciones les dan
a sus hijos todo lo que piden. O al término de un día largo
y ya cansados, parece ser más fácil aceptar las imposiciones
de nuestros hijos que decirles no. Los niños se dan cuenta de ésto
a muy temprana edad. Ellos aprenden que rogar y suplicar con un poco más
de insistencia los va a llevar a "conseguir lo que piden."
Como padres, debemos recordar que amor quiere decir límites, y
los límites tráen consigo reglas que nuestros hijos deben
obedecer. Cuando las reglas son muy claras, nuestros hijos gozan de un
verdadero sentido de suguridad y se sienten amados. Es claro que ellos
tratarán de ver "hasta donde pueden llegar" por naturaleza,
y pondrán en juego nuestra paciencia, especialmente cuando estamos
cerca de nuestro límite. No debemos debilitarnos. La sociedad no
acepta a "un(a) niño(a) malcriado", ni a "un adolescente
malcriado" ni a "un adulto malcriado". Ojalá que
al llegar a ser adultos sepamos reconocer que siempre van a haber reglas
dentro de una sociedad civilizada y que las decisiones que tomemos son
nuestra responsabilidad. Como padres, nos corresponde ayudar a nuestros
hijos a entender que ellos son responsables de cada uno de sus pensamientos,
las palabras que utilizan, sus actos y las decisiones que toman. A continuación
presento algunos datos y sugerencias:
• Nuestros hijos funcionan mejor cuando saben que somos firmes,
y que cuando decimos "no" queremos decir no.
• Nuestras reglas deben ser claras y fáciles de entender.
Por ejemplo, si hubieran algunas reglas que ya han sido explicadas a nuestros
hijos, no debemos tolerar mal comportamiento y el rompimiento de las reglas
debe traer consigo consecuencias. Una regla es una regla.
• Las consecuencias no son castigos; aunque nuestros hijos podrían
persivirlas de esa manera al principio.
• Debemos hacerle saber a nuestros hijos cuáles van a ser
las consecuencias por romper ciertas reglas.
• Las consecuencias por tomar una mala decisión o tener un
mal comportamiento es el resultado natural de romper una regla. Nunca
debemos decir "niña mala" o "niño malo".
Ellos deben siempre saber que nuestro amor y respeto es incondicional.
Las palabras que debemos utilizar son "la elección que hiciste
fué mala" o "tu mal comportamiento" o "rompiste
una regla", de manera que habrá consecuencias.
• El promover que nuestros hijos respondan a preguntas como ¿"Fué
esa una buena elección" o "buen comportamiento"?
los ayudará a desarrollar control de si mismos y adquirir más
responsabilidad consigo mismos. Pérmita que respondan, y anímelos
a que asuman la responsabilidad de la elección que hicieron.
• Las cosecuencias deben ir de acuerdo a la edad del niño(a);
un niño(a) que empieza a andar podrá estar restringido de
jugar (time out) de uno a tres minutos, no una hora.
• El tiempo de restricción se inicia una vez que el niño(a)
ya dejó de quejarse o pelear.
• Las consecuencias deben ir de acuerdo al comportamiento. Por ejemplo,
si el niño(a) no recoge sus juguetes cuando se le dice; ponga sus
juguetes en una bolsa, escóndalos por unos días y permitale
que los recupere con su buen comportamiento.
• En el caso de niños más grandes podría ser:
el recogerle su juguete favorito, o suspenderle el permiso para usar la
computadora, la televisión, el teléfono.
• Trate de no gritarle a su hijo(a) y mantenga corto el regaño.
Los niños dejan de escuchar después de un periódo
muy corto.
• Sea firme; que se vea que habla en serio. Es una regla. Así
que no negocíe, ni acceda.
• Enfóquese en el comportamiento, no en avergonzar al niño(a).
• Castigar físicamente a nuestros hijos, puede fomentar en
ellos que la violencia o la fuerza física es aceptable cuando se
quiere controlar o intimidar a los demás. Normalmente los enseñamos
a no pegar, de manera que cúal sería el mensaje que recibirían
si nosotros les pegamos a ellos.
• Con los niños mayores es útil usar contratos, hechos
por ambas partes y en los cuales se describan con claridad cúales
son las reglas y los comportamientos aceptables; éste deberá
ser firmado y obedecido por ambas partes.
• No debemos nunca de desahogar nuestra tensione, enojo o frustraciones
en nuestros hijos. Debemos tomar tiempo para calmarnos y una vez ya relajados
poder combatir el problema y no a nuestros hijos. Debemos ser unos modelos
de autocontrol para nuestros hijos.
• "Pésque" a sus hijos portándose bien.
Cuando elijan las opciones correctas, béselos y abrácelos,
de esa manera apoyará su forma positiva de tomar decisiones. "Me
encantó la manera en la que acabas de compartir tus juguetes con
tu hermana" "Muchas gracias por haber limpiado tu cuarto sin
esperar a que yo te lo pidiera."
El Corazón de la Disciplina
Como padres, queremos cuidar y ayudar a nuestros hijos para que logren
desarrollar al máximo el potencial que Dios les dió. Los
niños son nuestro recurso natural más valioso y querido,
por lo cual debemos tratarlos como el mayor regalo que Dios nos ha dado.
No hay ni niños perfectos ni padres perfectos. Cada uno de nosotros
trabajamos con quién somos, así como con la habilidad que
tenemos para ser los mejores padres que nos sea posible. Tenemos una gran
responsabilidad y el gran privilegio de amar, cuidar y proteger a estas
preciosas creaturas que Dios nos da. Recuerden que hay que disciplinar
con amor y cariño para que los niños de nuestras familias
lleguen a ser algún día miembros energéticos de la
familia de Dios.
Preguntas Para Discutir:
• ¿Podría algún día ya ser demasiado
tarde para enseñar a su hijo(a) a tomar decisiones y las consecuencias
que éstas tráen consigo?
• ¿Cómo podría usted practicar ésto
dentro de su familia?
A dónde ir para obtener más
información:
Libros
• Transforming the Difficult Child: The Nurtured Heart Approach,
Howard Glasser, M.A., Jennifer Easley, M.A., Nurtured Heart Publisher,
1999.
• Try and Make Me, Ray Levy, Ph.D., Bill Hanley, M.S.,
LMFT, Mass Market Paperback, Signet Book, 2002.
Páginas de Internet
www.parentmagic.com
www.aboutourkids.org
www.incaf.com
La autora: Dra. Eileen McGrath recibió su doctorado en Educación Religiosa de la Universidad
de Nueva York con una especialización en Tanatología (estudio
de la Perdida, Sufrimiento y Muerte). La Dra. McGrath enseñó
en una escuela primaria 16 años y ha trabajado como Concejera de
Salud Mental desde hace veintiocho años. Actualmente continúa
practicando en su consultorio privado en las ciudades de Plano y Frisco,
Texas. La Dra. McGrath fué Profesora Asistente Adjunta de la Universidad
de Nueva York en las facultades de Educación Religiosa y Educación
para Consultoría, Profesora Adjunta en el Seminario de la Imaculada
Concepción de la Universidad Seton Hall. Ha publicado varios libros
y presenta talleres y seminarios de diversos temas de Humanidades.
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